Qué mantenimiento necesitan las placas
Una instalación fotovoltaica requiere poco mantenimiento, pero no ninguno. Lo básico es vigilar la producción a través de la aplicación del inversor, mantener los paneles razonablemente limpios y hacer una revisión técnica periódica de conexiones, protecciones y estructura.
La frecuencia de limpieza depende mucho del entorno: el polvo de zonas agrícolas o de obras, la calima, la salinidad cerca del mar, los excrementos de aves o el polen pueden reducir la producción y hacen recomendable limpiar con más frecuencia que en zonas lluviosas.
Cómo detectar un problema
La señal más clara es una caída de producción que no se explica por el tiempo. Comparar la producción con la del mismo mes del año anterior, revisar las alarmas del inversor o detectar un panel con suciedad persistente, sombras nuevas o daños visibles son buenos motivos para pedir una revisión.
Los inversores son el componente con más probabilidad de fallar durante la vida de la instalación, por lo que conviene conocer su garantía y si el instalador ofrece servicio técnico.
Limpieza segura
Los paneles se limpian con agua, preferiblemente descalcificada, y cepillos suaves, en las primeras horas del día o al atardecer para evitar choques térmicos. No se deben usar productos abrasivos ni agua a presión, y los trabajos en tejado requieren medidas de seguridad; si la cubierta no es accesible, es mejor encargarlo a profesionales.
