Por qué el autoconsumo encaja en tantas empresas
La mayoría de negocios concentran su consumo en horario diurno, que es precisamente cuando producen los paneles. Esa coincidencia permite aprovechar directamente una gran parte de la energía generada, algo más difícil de conseguir en una vivienda vacía durante el día.
Naves industriales, almacenes logísticos, supermercados, talleres, hoteles, bodegas y explotaciones agrícolas o ganaderas suelen disponer además de cubiertas amplias y despejadas, lo que facilita instalaciones de mayor potencia.
Estudio de la curva de carga
Para una empresa, la factura mensual no basta. El instalador debería pedirte la curva de carga horaria, que puedes descargar de la web de tu distribuidora, para ver cuánto consumes a cada hora, en qué meses y con qué picos. Con ella se calcula la potencia que maximiza el autoconsumo sin verter demasiada energía a la red.
También hay que revisar la potencia contratada, la tarifa de acceso y si la actividad tiene maquinaria que pueda desplazar consumo a las horas centrales del día.
Cubierta, estructura y trámites
En naves con cubierta de panel sándwich o chapa grecada es imprescindible comprobar que la estructura soporta la carga añadida y, en cubiertas con fibrocemento, valorar su retirada previa por una empresa autorizada. Las instalaciones de mayor potencia requieren trámites adicionales con la distribuidora y la administración, que el presupuesto debe contemplar.
