Cómo funciona el autoconsumo en un edificio
La instalación se coloca en la cubierta común y su producción puede destinarse a los consumos comunes (ascensor, iluminación de portal y garaje, bombas de agua) o repartirse entre los vecinos que decidan participar. Cada participante recibe un porcentaje de la energía según unos coeficientes de reparto que se comunican a la distribuidora.
No es necesario que participen todos los vecinos. Quienes se suman financian su parte y reciben su parte de la producción; la comunidad puede reservar un porcentaje para los servicios comunes.
Aprobación en la junta de propietarios
La Ley de Propiedad Horizontal establece mayorías reducidas para instalar sistemas de energías renovables de uso común, de modo que no hace falta unanimidad. El administrador de fincas puede indicar la mayoría aplicable en cada caso y cómo se reparten los costes entre quienes votan a favor y quienes no.
Para que la junta pueda decidir con información, lo ideal es llevar al menos dos o tres presupuestos comparables, una estimación de producción y un borrador de reparto entre viviendas.
Qué valorar antes de pedir presupuesto
La superficie útil de la azotea, la presencia de antenas, casetones o equipos de climatización, el estado de la impermeabilización y el recorrido del cableado hasta el cuarto de contadores son los puntos que más influyen en el diseño y el coste. En edificios altos también hay que prever medios de elevación y seguridad para los trabajos en cubierta.
